Hace un mes y unos días cambiaste mi forma de ver la vida, me "enseñaste" que a la gente puedes dejar de importarle de la noche a la mañana (o eso pensaba), me hiciste ver a las personas de otra forma, me hiciste desconfiada, me quitaste parte de mi, esa facilidad de encariñarme con la gente, que quizá no es una buena cualidad, pero era algo mío. Algo que noto que ya no tengo, ya que ahora siempre pienso en lo mal que me lo hiciste pasar, en lo feliz que se te veía mientras a mi me comían lentamente todos los pensamientos que tenía a diario sobre qué había hecho mal.
Y ahora vuelves, pretendiendo retomarlo y yo no sé hacer otra cosa que tomármelo a coña, porque por mucho que lo intentes, me sigue pareciendo una tomadura de pelo y no, no puedo confiar en ti.
Tienes la suerte de que a ti no te afectase, pero yo, sigo todavía acarreando las consecuencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario