Son las 00:54 de un lunes de febrero.
No puedo dormir y, como suele pasar en esos casos, la cabeza se pone a pensar en momentos en los que me equivoqué y en cosas que no pasaron como quisiera.
Cinco años son muchos, reconozco mis errores de la primera vez y creo que tú también reconociste los tuyos (o eso creí entender). Me sirvieron para aprender a demostrar ese cariño que tú reclamaste. Pero el buscarte en otras personas e intentar hacerlo mejor en otras relaciones para compensar el error contigo, fue lo que las llevó al fracaso.
Se suponía que éramos una versión mejorada con cinco años de crianza y, aún así, tampoco supimos cómo ser «nosotros». Yo soy culpable de muchas cosas, pero todo se engloba en miedo, como tú bien me dijiste. A pesar de negarlo, tenías toda la razón del mundo. Pero tú también tenías tus defectos, nadie es perfecto por más que me empeñase en engañarme con que sí; tu poca (o nula) paciencia en algunos casos, esa forma tan tuya de camuflar tus intenciones y el querer dejarlo todo en mis manos, como si fuese una venganza y hacerme responsable del fracaso.
Quizá no volvamos a coincidir en esta vida y tú ya te hayas olvidado de mi, pero yo no -por más que me engañe diciéndome que sí-... y es, en momentos como este, cuando me paro a pensar y recuerdo todos y cada uno de mis fallos. Ojalá pudiese volver atrás y evitarlo, simplemente con un “me pones tan nerviosa que no sé ni qué decir” o un “me siento tan presionada a no cagarla que es lo único que hago” las cosas podrían haber sido diferentes. Y lo más importante de todo lo que me callé fue: “yo quiero una relación seria contigo, no me vengas con historias de contratos, te quiero”.
Te quise durante mucho tiempo a pesar de todo el daño, pero eso creo que lo supiste o te lo imaginaste.
¿Qué conclusiones saco de todo esto? Que todo ocurre por algo, y durante el 2016 acumulé muchos errores, la mayoría de ellos me cambiaron la vida. Pero no por ello voy a dejar de ser feliz y disfrutar con lo que hago, lo que sí, voy a dejar de buscarte en otras personas porque eso no es sano.
C.