Creo que esto lo debería haber hecho yo hace mucho tiempo y no dejar que fuese ella quién te lo contase, porque al fin y al cabo, es la verdad, ambos lo sabemos y no hay nada que perder por habértelo dicho, o eso creo.
En fin, que ahí va…
Todo comenzó aquel 15 de septiembre de 2010, temía ese día a más no poder, más que nada por el miedo que se dedicaron a meternos los profesores a lo largo de todo el curso, pero en cambio no era ni para agobiarse la mitad de lo que lo hice, pero bueno a lo que iba, aquel miércoles, había quedado a las 8 con Carol para recogerla y a y 5 con Ágata, las tres íbamos cagaditas y más lo estábamos cuando llegamos a aquel terreno todavía desconocido, Facultad de Caminos de la Universidad de A Coruña… Había alguna gente ya por allí delante, pero no diferenciaba a nadie conocido entre la multitud, hasta que a lo lejos vi a Néstor, el flipado que había conocido ese verano (xD) me vino a saludar y yo por educación le devolví el saludo… Pero estaba tan histérica que no podía atender a buscar a gente conocida ni nada… Después cuando fuimos a la clase e hicimos el primer examen que era el de Castellano (creo xd) ya me empecé a relajar al comprobar que no era para tanto, y al salir, como teníamos un ratito para "repasar" y nos fuimos hasta abajo y ahí estaba, aquel chico alto, delgado, con pelo rizado y moreno, no pude evitar fijarme en él de entre todo el grupo de gente con el que estaba, la verdad no sé que fue lo que realmente me atrajo, aunque sé que en la vida podré olvidar esa primera vez que le vi sonriendo, con esa carita de niño bueno que se le pone… Lo que sé es que ya las empecé a rayar con mis "buaaaa mira que mono!" y la pobre Ágata me contestó "a veeeer, ¿cuál?" y yo "ese, el alto con unas zapatillas blancas, amarillas y moradas un poco horteras" (jajajaja sé que lo leerás y sí, fue lo que dije, pero no me lo tengas en cuenta que era en plan "llamativas".. ^^)
Y la verdad, es que en esos dos días me crucé contigo un par de veces más, pero poniendo los pies sobre la tierra llegué a convencerme de que era una tontería seguir pensando en aquel chico que nunca más volvería a ver…
Y es que, nunca digas nunca… Porque debió de ser curiosa la cara que se me quedó aquel 11 de octubre a eso de las 9 y 10 de la mañana cuando llegué a aquella clase de la Facultad de Ciencias y le vi allí sentado…
Y nada, a partir de ahí creo que ya sabes como sigue la historia. ;)

