domingo, 2 de junio de 2013

Impotencia.

Ver como avanzan los minutos en el marcador y que la cosa no cambiaba era cada vez peor. Me sentía impotente porque yo no podía cambiar lo que estaba pasando.
Estábamos firmando nuestra propia "sentencia de muerte".
El pitido final llegó y me derrumbé, no sé cuánto rato estuve llorando, solo recuerdo el vacío que sentía.
Aún ahora, 2 horas después sigo sollozando a ratos preguntándome el porqué de ese resultado, que teníamos el mayor porcentaje de posibilidades de mantenernos en primera y al final nada.
Algunos me diréis que es solo fútbol y que no me da de comer, eso es cierto y no lo niego; pero ver esta afición, toda una ciudad paralizada desde media tarde y todos unidos por un mismo sentimiento, me sigue erizando el vello...
Ahora y siempre:
FORZA DEPOR

No hay comentarios:

Publicar un comentario