... Lo que tuve que aguantar.
Por lo menos, eso espero, si no tiene que ser una mala persona para decirme esto cuando un año después puedo estar disfrutando del mejor verano y sin tener que escuchar las insistencias de nadie ni aguantar las malas caras por decir "no".
No sé que nos ocurre, puede que sea la proximidad del momento de marcharme que afecta demasiado, pero es que nunca llegamos a tales extremos, ¡que van tres enfados en una misma tarde! Pero creo que no hay nada mejor que hacer. Nos hace falta.
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